29 septiembre 2012

Gibraltar

Ayer, 25 de septiembre de 2012, hubo en Madrid una manifestación. Una muestra más de la insalvable distancia que separa desde hace tiempo a la clase política española de los ciudadanos, el enésimo símbolo de una desconexión de la realidad por parte de algunos políticos  y de la desfachatez y el cinismo más salvaje de otros.

Ayer, en lugar de recoger el testigo de lo que los ciudadanos tenían que decir, en lugar de preguntarse si la gente no preferiría estar en su trabajo (los que lo tuvieran) en su casa (los que la tuvieran) o en una biblioteca pública (las que estuvieran abiertas) y no arriesgarse a recibir una paliza...los diputados se blindaron, se aislaron con más de 1.300 policías rodeando el congreso, se parapetaron con barricadas, haciendo física y patente esa distancia.

Ayer, una vez más nos contaron que eran tan solo 6.000. Porque aún no hemos aprendido que los únicos que saben contar son ellos.

Ayer, una vez más hubo una absurda muestra de fuerza y brutalidad policial.

Ayer tuvimos que aguantar insultos del gobierno, aquel gobierno que iba a gobernar para todos tildó a los manifestantes de "golpistas" y "nazis", poco más faltaba por decir.

Ayer gente que de forma pacífica quería simplemente hacer una demostración de que estaban hartos, cansados de gobernantes que gobiernan para unos pocos, de ver como se destruye el estado de bienestar, hartos de tomaduras de pelo, de decretazos, de despilfarros para algunos y de recortes para otros... viviendo peor casi todos, con hambre algunos, preocupados por el futuro todos.

Ayer pudo ser el principio de una nueva vía de comunicación. Ayer pudo ser una oportunidad de recibir a los representantes de esa manifestación, de escuchar lo que la gente tenía que decir a la "casa del pueblo"...de recibir ese mensaje de hartazgo y empezar a pensar qué hacer al respecto.

Ayer Madrid fue una batalla campal.

...

Ayer el presidente del gobierno se dedicó, en la ONU, a hablar de Gibraltar.

No hay comentarios: